Escandallos

Escandallos: quítate la venda de los ojos

Por Emi Fabero “Aleluya… ya vuelvo a ver”. Esto es lo que dice un dueño cuando, por fin, ve lo que cuesta de verdad su carta.

Pensamiento equivocado

Muchos hosteleros creen que un escandallo es “doblar el precio y listo”. Si una tapa cuesta 5 €, la pongo a 10 € y gano 5. Si una caña cuesta 1 €, la pongo a 2 € y ya está. Ese cálculo rápido es una ilusión. Y suele acabar en desastre.

Acción equivocada

Poner precios a ojo. Meter platos y bebidas en la carta sin costear, sin pesar, sin medir y sin calcular. Sin tener en cuenta tiempos de elaboración, personal, mermas, consumos y ratios de rentabilidad.

Por qué es un error

Porque escandallar no es multiplicar por dos. Ni por tres. Cada plato y cada bebida tienen su propio ratio: depende de materia prima, elaboración y tiempo. No cuesta lo mismo un plato frío que uno que te ocupa media hora de cocina y un camarero pendiente. Y además pasa algo casi siempre: En el 98% de los casos, el precio se pone a la baja. Por intuición, por miedo a “pasarse”, o por copiar al de al lado. Resultado: el margen de contribución real no cubre ni producto ni estructura. Y la estructura es la que te mata: personal, alquiler, suministros, impuestos.

Qué pasa cuando cometes este error

Los números no cuadran nunca. Trabajas a destajo, el local se mueve… y a final de mes no hay beneficio. Sientes que “se va el dinero”, pero no sabes dónde. Regalas margen sin darte cuenta y el negocio se convierte en un pozo sin fondo.

Anécdota real: el plato estrella estaba a pérdidas

En cada auditoría empiezo igual: con la báscula en la mano. Escandallo plato a plato y bebida a bebida. Y siempre ocurre lo mismo: el dueño se echa las manos a la cabeza. Recuerdo un restaurante donde su plato más vendido estaba a pérdidas. Lo vendían por 12 € y les costaba casi 13 €. Cuando lo vieron claro, ajustamos cantidades y precio… y el margen volvió. Con la bebida pasó igual: copas y vinos mal tarifados. Tras ajustar, el beneficio mensual subió alrededor de un 20%.

Consejo útil para arreglarlo

Haz escandallos de todo: comida y bebida. No lo dejes a ojo. Si no sabes hacerlo, busca ayuda profesional. Un consultor de hostelería te enseña a poner números reales, a revisar ratios y a tomar decisiones con datos. Cuando empiezas a escandallar bien, entiendes por qué fallaba todo lo demás. Es literalmente quitarte la venda y ver tu negocio por primera vez.

Resumen del error

El 90% de los locales ponen precios sin escandallar, creyendo que duplicar el coste basta. Pero el escandallo es la radiografía del restaurante: plato a plato, bebida a bebida, con su ratio, su tiempo y su coste real. Escandallar no encarece: ordena y revela la verdad. Y ahí aparece la rentabilidad: no está en vender más, está en vender bien.    

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